Ruta 1. La costa desde San Francisco a Tijuana

Efectivamente todos coincidimos en que san Francisco es una ciudad para pasar una buena temporada. Annabel, nosotros también te imaginábamos aquí cantando. Jorge, una de las fotos está tomada mientras bajábamos por la calle Lombard, la subida fue igual de interesante.
Natalia os agradece vuestras felicitaciones.

Continuamos el recorrido por la costa de California. Desde San Francisco hasta San Diego y hemos pasado la frontera a México para visitar Tijuana.
Lo primero que nos sorprende en esta ruta es que la mayoría de los nombres de las ciudades, pueblos y calles son españoles. Ello se debe a la etapa de colonización de California por los españoles desde 1769 hasta 1823, que dejó como herencia 21 misiones.

Monterrey, Carmel, Big Sur, Morro Bay... nos han ofrecido preciosos paisajes de playa bajo acantilados, con arena fina, contrastes de verde montaña y profundo azul mar. Pero lo que más nos ha sorprendido ha sido la vida animal que nos hemos encontrado en estas playas, puertos y bahías. 


Hemos coincidido con la época en la que los elefantes marinos vienen a estas costas para cambiar la piel, aparearse y tener las crías. Encontramos las playas de Piedras Blancas repletas de elefantes marinos (como podéis ver en las fotos). 


Fue, como dijo Elena “fabuloso” el vernos rodeados de elefantes marinos y poder tocarlos. Avanzando un poco más, en la misma zona de Piedras Blancas encontramos un área vallada preparada para que los turistas pudieran observarlos, pero en la primera estábamos completamente solos rodeados de cientos de ellos. 


En Morro Bay hicimos una excursión en barco y pudimos ver ballenas, delfines y leones marinos. Las fotos no reflejan la impresión de poder ver una ballena saltando a pocos metros de nuestro catamarán.




Durante esta parte de la ruta nos han acompañado constantemente elefantes marinos, leones marinos, lobos marinos, delfines, ballenas, pelícanos, cóndor peregrino, diferentes tipos de aves...

Siguiendo la carretera 1, llegamos a Malibú y Santa Mónica. Como es habitual en USA habíamos visto tantas veces estas playas en las películas que parecíamos tener “déjà vu”. ¿Que os podemos decir? mucha animación, muchas personas haciendo ejercicio, surf, playas privatizadas, complejos de lujo...


Acabamos la ruta en San Diego. La ciudad es agradable aunque muy marcada por la base militar, muelle, navieros. Mantiene la estructura de las grandes ciudades con su área financiera, Little Italy, el Old Town; que no es más que un parque temático dedicado a México, con restaurantes mexicanos (con música de Rocío Durcal y el aserejé), mariachis y puestos de pseudoartesanía. También áreas con casas impresionantes, más campos de golf y una moderna y atractiva zona de bares, restaurantes y tiendas de última moda.
Tijuana, México.
Ha sido emocionante cruzar la frontera caminando. Teníamos la sensación de que es fácil pasar de un lado al otro. Una vez en Tijuana... farmacias y dentistas para atender a los americanos y tiendas y restaurantes con insistentes vendedores a lo “gran bazar turco”. No pudimos sentir el espíritu de “Tijuana la nuit” de la canción de Sabina. Pero se intuye dado el precio del alcohol, los anuncios de “show girls” tipo Las Vegas y la animación en las calles. Aún así la experiencia valió la pena.


Mañana volvemos a Los Angeles para pasar los últimos días en este pais. Gracias a todas y todos por vuestros comentarios y por acompañarnos en este viaje.
Por cierto, agradecemos consejos para organizar la ruta por Argentina - Chile.
Un fuerte abrazo.

San Francisco

Quico, Olga, Anna, Mª José... teníais razón con vuestros comentarios.
San Francisco nos ha encantado!!

Cuando viajamos, una de las listas que nos gusta hacer es la de los lugares en los que nos gustaría vivir una temporada. El segundo día ya sabíamos que esta ciudad nos estaba invitando a ello.
La llegada fue pausada, primero mirando la bahía y su “skyline” desde el pueblo vecino de Sausalito. En el centro Alcatraz, que aviva nuestra imaginación sobre posibles evasiones. Después cruzando el Golden Gate desde el norte. Primero caminado, después en coche. Impresionante.


 
Ciertas partes de San Francisco nos han recordado a Barcelona. Su tamaño te anima a caminar, a ir en bicicleta, a correr, a navegar. Una ciudad con mucha vida. Sus parques, playas y el paseo que toca al mar están llenos de personas haciendo deporte, jugando, disfrutando del sol. Nosotros no pudimos resistirnos y una mañana salimos a correr por la bahía. No sorprende especialmente debido a su ambiente europeo, aunque si que te sientes acogido.


Nos sorprendió la cantidad de comercios y gente en Chinatown (poquísima no oriental). La alegría de Castro, el barrio gay. El embarcadero, con sus mercados. Los tranvías. Las preciosas casas de la ciudad, como las 7 ladies. El centro con marcas de lujo. Los rascacielos del Distrito Financiero… y para poner algún pero quizás demasiado segmentado y encasillado. No hay mezcla aparente. 



 
Los muelles de Fishemans Wharf son todo un espectáculo. Músicos y artistas de calle amenizan el recorrido. Nos quedamos de piedra al escuchar el sonido de los Leones Marinos que visitan Pier 39 desde hace 21 años. Mientras unos toman el sol, otros luchan por mantener su dominio sobre el muelle. Por los chiringuitos de Fishermans circulan cajas de cangrejos, gambas y calamares, buenísimos!!



Lo dicho, una ciudad para vivir.
Ahora estamos realizando la Ruta 1, desde San Francisco al sur por la costa californiana. Pronto os explicaremos. Un abrazo.

De parques naturales: Death Valley; Sequoia & Kings Canyon; Yosemite

Durante esta última semana hemos cumplido uno de nuestros principales objetivos: visitar los parques naturales de California!! Hacer esta visita en invierno tiene ventajas como ver los lugares casi en solitario, disfrutar de esta inmensidad desde la intimidad, paisajes nevados, hemos podido dormir dentro de los parques en hoteles buenos y característicos a bajo precio, entradas gratuitas por coincidir con el aniversario de Martin Luther King, guerras de bolas de nieve… y algún inconveniente, poca fauna (no hemos visto osos!!), nos ha faltada paisaje verde y flores, limitación en las excursiones a realizar y nos han obligado a comprar cadenas que no hemos utilizado (el tiempo genial).

Death Valley
Quietud. Carreteras inacabablemente rectas cortan el paisaje desértico de Death Valley. Parece que por aquí no pasa nadie. Un coyote se sitúa frente al coche y nos hace parar. Él también ha descubierto una nueva forma de “fast food”. 


Una bañera de dunas entre montañas nevadas. Las niñas juegan a deslizarse por ellas rodando y dando saltos. “Son toboganes del desierto”. Mucha luz, perspectiva, amplitud de miras y distancias engañosamente cortas. En los puntos de interés se descubren otros visitantes y lugares sorprendentes.


 
Cañones que descubren una gama de colores ocre con pinceladas de rosas y azules como en la carretera de los artistas. Paisajes lunares. En el mirador de Zabriskie Point, Elena dice, saltando el muro que delimita el mirador, “yo me voy al paisaje”. Natalia va la primera en las excursiones y todos jugamos a encontrar siluetas de indios en las rocas. Sentimos, quizás influidos por las películas o no, que este paisaje les pertenece. De vuelta al coche en la radio suena música country.






 
Sequoia & Kings Canyon
Una sensación común en los tres parques pero que para nosotros aumenta en Sequoia son las dimensiones de la naturaleza que nos rodea. Con las Sequoias además, como las puedes abrazar nos sentimos minúsculos e insignificantes. 
 
Si os fijáis con detalle en esta foto, en la base de la sequoia aparecemos nosotros, aunque casi de forma imperceptible.
Para seguir con nuestros relatos tipo “El hombre y la tierra” En este parque encontramos, varios de los arboles más grandes de la tierra (de más de 2200 años y cerca de los 90 metros de altura) entre ellos “el general Gran” (12 metros de diametro) y “el general Sherman” (1485 m3 y 1385 toneladas) que nos recuerdan a los rascacielos de Nueva York. Además hemos podido comer al lado de ciervos, ardillas, aves y cuervos (siempre al acecho de los restos de comida que podamos olvidar).






Yosemite
Es el parque más estimado por los californianos. El valle está rodeado de cascadas, así que el agua fluye por todos lados. Entendemos el porqué de las famosas acampadas de los americanos, el entorno invita a permanecer en él, a pasar unos días recorriendo sus senderos y lagos. Aquí, a partir de la primavera los osos son muy visibles y a juzgar por los carteles que encontramos, se han adaptado bastante a los humanos.







Dejamos los parques y de camino a San Francisco nos encontramos laderas de naranjos, algunos ranchos, pueblos a lo Far West y en nuestra ruta, sobre todo, pueblos con nombres españoles, formados por caravanas, casas pequeñas y gran parte de la población hispana. Se oye hablar más español que inglés; emigrantes mexicanos, pensamos, pero unos  amigos nos dicen que no es por eso, sino por herencia, fueron mexicanos antes que californianos.

Las Vegas y el Gran Cañón


María ahora verás donde pasé mi cumpleaños! 

Júlia, gracias por tus comentarios y saluda a los compañeros/as del Banús.
Llegamos a Las Vegas, después de un largo vuelo a Los Ángeles con escala en Dallas.
Ahora estamos planificando los días de California así que agradecemos sugerencias. Mari Luz anímate y envíanos tus rutas y muchas gracias a Mª José porque tu información nos está ayudando mucho (aunque Calico no vale la entrada).  
Ya sabéis que “lo que pasa en Las Vegas… se queda en Las Vegas” así que no comentaremos nada de esta ciudad.






Desde Las Vegas nos hemos desplazado al Gran Cañón –zona Oeste-, por las pistas del desierto en el 4x4. El camino de película; cactus, tierra, rocas, bares de carretera y pueblos por los que no pasa el tiempo. 


Y al final… el Gran Cañón!! (Carme, este comentario dedicado a ti y a los documentales de la 2). Esta zona la gestiona una tribu de indios, los Hualapai, que nos obligan a dejar el coche y utilizar sus servicios para recorrer la zona (los precios de Gran Reserva). Las dimensiones y acantilados nos hacen sentir pequeños, muy pequeños… y en paz. No podemos dejar de imaginar cómo podía ser la vida en este lugar, la conexión con la madre tierra (como dicen los Hualapai). La verdad es que apetece mirar, relajarte y meditar. Natàlia y Elena lo han hecho de forma natural, como si tocara.
 

 
La experiencia ha sido muy gratificante y nos ha servido para celebrar el cumpleaños de Yolanda (cada día está más guapa!!). Durante el regreso disfrutamos de la puesta de sol por el desierto.




Como veis Natàlia y Elena no se comportaron del todo bien.
Ahora nos desplazamos a más parques naturales Death Valley, Sequoia, Kings Canyon y Yosemite.
Un fuerte abrazo para todas y todos.